•Reflexiones que me ayudaron a recordar o valorar mi práctica docente.
Después de haber leído, estudiado y analizado el texto de “La aventura de ser docente”, a continuación me dispongo a escribir mis reflexiones, las cuales de alguna manera, me ayudan a valorar mi trabajo y a recordar las cosas que debo hacer y que no hago.
Antes que nada quiero decir que nuestros casos en general son muy diferentes, pero llegando por diferentes caminos todos tenemos que coincidir en los propósitos de la educación.
Quiero comentar que no estoy de acuerdo en la afirmación de que “se aprende a ser profesor por ensayo y por error”, suena algo así como “echando a perder se aprende”,
Esto no quiere decir que no suceda, lo que quiero decir es que debe evitarse o que el lapso de adaptación debe ser muy corto, (hay profesores que se quedan eternamente en ese período).
Coincido en el descubrimiento del autor cuando dice “maestro de humanidad”, (no maestro de humanidades), pues tratamos con humanos que piensan, que sienten, que ríen que lloran.
En el momento en que comprendí la única forma de hacer que los alumnos tengan deseos de estudiar no importa la materia, decidí hacerlos sentir que son importantes, que son humanos los resultados fueron grandiosos.
Otra reflexión importante es la de “preguntarme al preparar mi clase que sentido tiene hablar de esos contenidos” o sea las intenciones.
También concuerdo en que se necesita humildad para aprender, y la humildad es contraria al orgullo.
El autor nos cuenta de cómo se forja el maestro en sus diferentes etapas y las dificultades a vencer.
Nos dice hay crear una identidad propia.
Ser buenos comunicadores.
Tener y fomentar la disciplina.
Adaptar los contenidos a la realidad del joven.
El autor por su origen español, utiliza palabras y frases poco frecuentes en México, como “llevarnos al huerto”.
Todos somos parte de lo que hemos conocido y de este escrito que hemos leído, podemos tomar buenas ideas y grandes retos.
• El malestar docente.
El malestar docente es un estado de ánimo como resultado de un conjunto de factores con los que no estamos de acuerdo y de lo cuales nos quejamos continuamente, como son:
Escuelas inapropiadas.
Poco o nada de material para trabajar.
Poco reconocimiento de nuestra labor.
Cambios o reformas que afectan nuestra forma de trabajar.
Falta de control de la disciplina general.
Es probable que como maestros el resolver nuestro llamado malestar docente, no esté a nuestro alcance solucionarlo; pero podríamos empezar por nosotros mismos, con dedicación, esfuerzo y estudio, con eso ya tendríamos gran parte de los problemas solucionados.
No se puede vivir en un malestar constante por tanto aconsejo.
Ser cooperativos.
Puntuales.
Dedicados.
Estar en constante actualización.
Estar siempre preparados para el cambio.
Dar un buen ejemplo.
No abatirse con el mal ni ensoberbecerse en el bien.
Dar lo mejor de nosotros.
Ahora de aquí en adelante ya no seré el mismo, pues he reflexionado sobre mi quehacer docente y he visto que aun hay muchas cosas por hacer, bueno pues sigamos adelante.
Gracias por su atención.
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